La copa de Circe
Canto X, 229-243
La receta está en el texto, con la precisión de una ficha técnica: queso, harina, miel fresca y vino de Pramnio. Homero cita el vino por su procedencia, con nombre propio, como quien hoy diría un Ribeira Sacra o un Borgoña. Es probablemente la primera denominación de origen mencionada en la literatura occidental.
Circe le añade unas drogas y se lo da a los hombres de Ulises. Beben, los toca con la varita y los encierra en las pocilgas convertidos en cerdos.
Y entonces llega la frase que hiela. Homero aclara que conservaban la mente intacta dentro del cuerpo del animal. Sabían perfectamente lo que había pasado y no podían hacer nada. Lloraban, dice el texto, mientras ella les echaba bellotas.
Ulises se libra por una sola razón: llega sabiendo lo que hay en la copa. No bebe menos que ellos, bebe informado. La misma copa arruina al que no sabe y no toca al que sabe, y después de eso es Circe quien se sienta con él y le explica cómo continuar el viaje. La diferencia no estaba nunca en el vino. Estaba en cómo llegas a él.