Helena y las emociones
Canto IV, 219-234
Telémaco cena en Esparta, en casa de Menelao y de Helena, buscando noticias de su padre. La conversación se va hacia los muertos de Troya, como se iba a ir siempre, y en algún momento todos los que están en esa mesa se echan a llorar a la vez.
Helena se levanta y echa en la cratera una droga que trajo de Egipto. El texto explica lo que hace: quien la bebe no derramará una lágrima en todo el día, aunque vea morir a sus padres delante. Luego manda escanciar y retoma la conversación como si nada.
No borra nada. No cura nada. Solo consigue que esa noche la pena no muerda lo suficiente como para impedir que la gente hable.
Es la función menos comentada del vino y probablemente la más utilizada en la historia de la humanidad. Todos hemos servido una copa a alguien que la necesitaba, sabiendo perfectamente que no arreglaba nada. Y todos hemos visto que después de esa copa se podía empezar a hablar del asunto. Homero ya lo había puesto por escrito.